Capitulo 3. Harriets las espías
-¿Si?
-Emily, soy yo Danielle.
-Ah, hola. Vaya apenas he llegado y ya me has llamado.-reí mientras me tumbaba en mi nueva cama. Me giré y miré al techo mientras Danielle parloteaba al otro lado del teléfono.
- Mira, como eres nueva, he decidido enseñarte TODA la ciudad. Y de paso como te gusta One direction frecuentaremos los lugares que ellos suelen ir... ¿Que te parece?.
-Vaya, seremos peores que Harriet la espía.- volví a reir, cuando estaba feliz era peor que una niña en una tienda de caramelos. Luego noté la presencia de Kevin que me hacía señas.
-¿Quién es?.- susurró mientras se sentaba en mi cama.
-Una amiga.- le respondí mientras me despedía de Danielle, que me había indicado donde vivía. Lo apunté todo.
-¿Como se llama?
-Se llama Danielle y está en mi clase.- me tumbé y apoyé mi cabeza en el pecho de él.
-¡Eh! ¿Está buena?
-¡Joder! ¿Que eres un policía? Y yo que sé, no me gustan las tias. Si la quieres conocer....yo tengo su número.- canturreé mientras le lancé un papel con el número de Danielle
Bajé corriendo las escaleras, y estuve un rato hablando con mi madre.
-Emm.. mamá, hoy he quedado con una amiga... ¿puedo ir?
-¿Vaya, ya has hecho amigas?.- dijo mientras sacaba cosas de las cajas. Había cosas por todo el salón, fotos,muñecas, papeles y más papeles.- Claro que puedes ir... pero no te pierdas, que te conozco y evita que te secuestren o algo por el estilo.
Cerré la puerta y saqué del bolsillo del pantalón la hoja con las instrucciones para saber como llegar a casa de Danielle. En mi opinión creo que no tardé tanto, ni me secuestraron ni me abduccieron ovnis. Cuando ví su casa, me quedé de piedra. Era enorme y de color blanco, estaba formada por un gran jardín en el que había una piscina.
***
Corríamos de tienda en tienda, sacando fotos por aquí y por allá. Visitamos todos los lugares por donde ellos había estado, no me lo había pasado tan bien desde.. desde.. mucho. Sabía que me llevaría muy bien con Danielle.
Pasaron los días, y cada vez, nuestra esperanza de encontrarlos no disminuía, seguíamos con la misma ilusión que el primer día, pero algo pasó...
Pasaron los días, y cada vez, nuestra esperanza de encontrarlos no disminuía, seguíamos con la misma ilusión que el primer día, pero algo pasó...
•Pequeños koalas, siento no haber publicado antes, estaba ocupada, espero que no me vuelva a pasar. Gracias por leerme.•